Tú también podrías sufrir del síndrome del impostor

Algunas personas experimentan una sensación poco conocida en sus emociones, y ese síndrome ha sido catalogado como el “Síndrome del impostor”. Este término nace del libro de la asesora profesional Aida Baida Gil, cuya obrea se titula Cómo superar el síndrome del impostor. 

Esta afección es descrita por la escritora de la siguiente forma:  “las personas tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude”.

En el libro se definen dos niveles, uno de estos suele desaparecer con el tiempo y la experiencia, y otro más acentuado y grave. “Asumes que tu éxito es cuestión de suerte y nunca lo achacas a tu inteligencia sino a factores externos o al hecho de que hayas tenido que trabajar muy duro para lograrlo”, revela la coaching motivacional.

Valerie Young, otra doctora,  expone en sus teorías que hay cuatro posibles causas que originan este síndrome:
Dínámicas familiares complicadas: estas situaciones afectaron la infancia y generaron traumas.
Estereotipos sexuales: aquí las mujeres se sientes presionas por discriminación de género
Diferencias salariales: el área laboral sufre de discriminación de género, u otro tipo de rechazo.
Exigencia constante: donde el individuo debido a una rara percepción del éxito y el fracaso no se adapta a la realidad.
Según Aida Baida, el síndrome del impostor puede tener repercusiones en la carrera profesional de quienes lo sufren, pues temen que los demás puedan descubrir en cualquier momento que son “un fraude”; motivo por el cual “no corren riesgos ni se atreven a pedir un ascenso porque tienen miedo de no estar a la altura, así que trabajan por debajo de su potencial”.

“También aumenta sus niveles de estrés y afecta a su productividad porque a menudo postergan tareas o bien trabajan demasiado duro para justificar que su éxito se debe al duro trabajo y no a su talento”, sostiene la autora. “Millones de mujeres en todo mundo, están secretamente preocupadas por no ser tan capaces como todos creen”, asegura la doctora Young.

fuente: emedemujer

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